3/10/12

Pecuniam et avaritia II

¡¡¡HOLA, HOLA!!! Aquí os traigo la continuación de Pecuniam et Avaritia ^^ ¡¡¡¡espero que os guste!!! Y  ya sabeis... de ahora en adelante una nueva entrada cada miércoles ^^ BSS


-Chi… ¡Hip!... Y entonces llegó ¡Hip!... Mi madre y me dijo ¡Hip!... ¡No juegues con la comida!!!-  Carlo se rió escandalosamente.

-Mi querido Carlo, ¡qué gracioso eres!- gritó la mujer que había hecho que bebiera durante horas. Ahora él no podía ni tenerse en pie, y lo manipularía a su antojo.-Y mira qué gracioso es también este papel que pone que firmes, haríais una buena pareja. ¿Por qué no se lo demuestras firmándolo?- añadió ella.

-Mi padre me dijo ¡Hip!...   que nunca firmase ningún papel ¡Hip!...  sin haberlo leído. Pero ahora ¡Hip!...   no puedo leer, así que ¡Hip!...   dámelo y lo firmo. ¿Le caeré bien, al papel?-  preguntó, completamente ebrio.

-Claro, tú le caes bien a todo el mundo- dijo, completamente zalamera. Mientras lo firmaba, ella pensó en la cantidad de dinero que aquella firma implicaba.

-Bueno, esto ya está. Ya somos amigos, el papel y yo- dijo Carlo, ajeno a los pensamientos de su acompañante. Se lo entregó a la chica.

-Muchas gracias, Carlo. Ahora me temo que debo irme, ha sido un placer pasar este rato contigo.- se despidió con la mano, sacudiéndola, seguido por un largo beso que nada tenía de verdadero. Carlo se tumbó en la cama, ajeno a la sentencia que acababa de firmar.

A la mañana siguiente Carlo se levantó con un fuerte dolor de cabeza. No recordaba nada desde que empezó a beber vino con una señorita muy bella que había ido a visitarle. De pronto unos golpes en la puerta hicieron que se quejara por el dolor. Fue a abrir la puerta y se encontró con Paulo Farinelli.

-Buenos días señor Broschi ¿Disfrutó del resto de la noche?-Preguntó con un toque de maldad en la voz.

-Si, eso creo, tengo los recuerdos un poco borrosos.

-Oh, qué pena, entonces ¿no se acuerda de su amigo el papel?

-¿Mi amigo el papel? ¿De qué me habla?

-¿No se acuerda? El contrato que declaraba que yo sería vuestro representante, y por lo tanto, vos deberéis actuar cuando yo os lo ordene. Me alegra mucho que al final decidieseis hacer lo correcto.  Haré que vuestra fama y dinero solo vayan en aumento. Por cierto, desde este instante os llamaréis Farinelli, en honor a mi célebre apellido. Vuestra próxima actuación será en Roma, en el teatro Giovanni cantando la canción “Pecuniam et avaritia”. Partiremos hacia nuestro destino en un par de días. Mientras tanto disfrute de su tiempo libre.-Dicho esto se fue dejando al nuevo Farinelli asombrado.

 

                                                                                               ***

Una mujer tan hermosa como letal se encontraba en una de las más prodigiosas escuelas de violín de toda Italia. Había decidido donar, al mejor violinista, un valioso instrumento que había adquirido recientemente. Cuando el chico aceptase le harían firmar un contrato con e que le controlarían  la vida. Y esa vida, juntada con el talento de otra, les haría enriquecer. Llamó a la puerta, se dio los últimos retoques en los labios y esperó. Se oyeron unos pasos al otro lado y se abrió.

-Buenos días, señorita Margarethe. ¿Qué tal le van sus asuntos?- preguntó un hombre regordete con cara agradable.

-Muy bien, muchas gracias, señor Piscolini. Venía por el asunto del nuevo violinista. Creo que promete, ¿no es así?- preguntó Margarethe con fingida inocencia.

-Sí, señora. El chico es una  auténtica maravilla, y cuando toca, uno siente que los mismísimos ángeles están cantando. Pero no sigamos hablando de él. Pase adentro, y usted misma lo comprobará.

-Es usted muy amable. Me sentiría muy agradecida si me lo presentase. Pero antes déjeme oírle tocar.-Dijo entrando en la sala y mirando fijamente a un muchacho, que, si de verdad era un espléndido artista tocando el violín, su camino y el de esa mujer estarían cruzados. Margarethe se sentó en un sillón y calló esperando que el joven empezara a tocar.

 

                                                                                           ***

Jamás había oído hablar sobre esa ópera así que había ido a preguntar en librerías cercanas y otros lugares en lo que pensó que podrían darle la información que necesitaba. Era una canción poco conocida que, según le dijo el primero de los que preguntó, forzaba al máximo las facultades vocales del artista. Poco a poco se iba enterando de que iba la letra de la ópera. Trataba de un avaricioso rey que quería reunir el mejor ejército jamás visto para dominar muchos territorios y hacerse inmensamente rico.

Ya en sus aposentos, recogía todas sus pertenencias para partir hacia su próximo destino, Roma. En ese momento llamaron a la puerta y una voz masculina le informó de que había llegado su carruaje. Farinelli con un suspiro de resignación y salió de la habitación, dando al hombre sus maletas para que se las llevara.

Al entrar en el carruaje vio que no iba vacío, un joven de unos quince años que portaba un violín en sus  manos, se encontraba dentro. Farinelli se sentó en frente de él y esperó a que el carruaje se pusiera en marcha para empezar a entablar una conversación con su acompañante.

-Buenos días.-saludó cortésmente.-Me llamo Carlos Broschi, perdón, Farinelli.-Se corrigió rápidamente al recordar que Paulo le cambió el nombre,  por culpa de ese contrato en el que fue engañado para que lo firmase su vida le pertenecía para siempre. El joven se tomó su tiempo antes de hablar.

-Yo me llamo Giovanni Perotti, violinista.-Añadió al ver que se quedaba mirando la funda del violín con especial interés. Farinelli no dijo nada al respecto, seguramente Giovanni, al igual que él, tenía como representante a Paulo y actuaría en Roma.

 Llegaron a su destino horas mas tarde. Allí se encontraron con su representante, el señor Paulo, que les avisó de que se alojarían en una mansión que estaba en su  propiedad. Los músicos le pidieron que les dejara irse a sus respectivas habitaciones dado que estaban agotados por la pesadez del viaje. Él aceptó encantado pero les avisó de una cosa que dejó a ambos estupefactos. Los dos representarían juntos dentro de un par de semanas “Pecuniam et Avaritia” en el teatro Augusteo. Los dos artistas se miraron, sorprendidos. Nunca antes habían hecho una actuación junto a otra persona, sus talentos eran tan excepcionales que nadie permitía que tocaran a conjunto. Todavía anonadados cada uno entró en su respectiva habitación para descansar. Seguramente esos días serían bastante duros para ambos.

Los días pasaron y Farinelli y el joven Giovanni por cada segundo que pasaba se sentían más nerviosos. Ensayaban día y noche hasta que el agotamiento les obligaba parar.  Con los días el castrati y el violinista estrecharon lazos. Los dos eran jóvenes promesas de la música y ambos lo sabían. A dos jornadas de la gran noche Farinelli y Giovanni tras un duro día de trabajo oyeron una conversación entre Paulo y Margarethe, la mujer que había conseguido que los dos condenasen su vida al firmar el documento que les entregó. Hablaban sobre cómo conseguirían que hasta los nobles pagaran grandes patrimonios por escuchar a ambos músicos. Haciéndose así más poderosos que ningún otro ser humano. Haciendo que hasta los mismísimos reyes se arrodillaran ante ellos. Solamente debían manipular sus pensamientos logrando con la música más bella que perdieran toda su capacidad de elección y se hicieran adictos a ella. Ante lo escuchado los dos músicos decidieron maquinar un plan con el fin de acabar con el objetivo de Paulo y Margarethe. Esa noche hablaron largo y tendido sobre el final de la carrera de Paulo y satisfechos se fueron a dormir tranquilamente, su plan se llevaría acabo dentro de dos días, hasta la fecha solo podían actuar con normalidad sin levantar sospechas.

 

La noche esperada llegó con prontitud y todos estaban expectantes por la actuación que se llevaría acabo en el teatro Augusteo. La tensión era palpable en el ambiente. Paulo sonreía pensando que su plan era imparable y que dentro de muy poco todos aquellos que estaban sentados en el teatro esperando a que empezara el espectáculo lo alabarían como a un Dios.

Farinelli y Giovanni esperaban nerviosos a que les mandaran al escenario, no podían cometer ni el más mínimo errar si querían que su plan saliese victorioso. Como la última vez, Farinelli tembló al oír que debían salir ya, pero otra vez se llenó de coraje y salió al escenario en compañía de Giovanni, que portaba el lustroso violín escarlata.

Ya en vista del público, todos los murmullos y aplausos se acallaron para dejar paso a una melodiosa sinfonía. El conjunto de estos grandes músicos hizo que a todos los presentes se les ablandara el corazón y que varias lágrimas surgieran de sus ojos. El señor Paulo ya estaba imaginando todas las riquezas y el poder que obtendría con más nitidez, ya pensaba que todo estaba hecho y que su plan había cumplido con su cometido cuando de pronto, la letra de la canción comenzó a cambiar. Farinelli ya no cantaba sobre un rey avaricioso que intentaba conquistar el mundo a base de derramar sangre de gente inocente a manos de su ejército, no, estaba cantando sus planes, desvelando así todos sus secretos, haciendo que el plan que creía perfecto se rompiera en mil pedazos. También el sonido del violín había cambiado, su tono inicial había sido suave, calmado, ahora el sonido era violento, casi desesperado. Los espectadores poco a poco fueron dándose cuenta de que lo que los jóvenes artistas estaban interpretando no era ficción, sino la realidad. Paulo miró a los dos músicos, sabía que ellos eran los culpables de  que su plan se hubiese desmoronado, pero, incluso habiéndole hecho eso, no podía dejar de pensar  en lo maravillosos que eran. Cada uno a su manera pero en el mismo territorio, Mientras miraba embelesado hacia el escenario donde creyó que surgiría su poder los guardias del teatro lo apresaron.

Farinelli y Giovanni al terminara fueron golpeados por una estampida de gritos y aplausos que les alababan. Estos con una sonrisa en la cara por haber logrado que los planes de Paulo se volvieran contra él y por la gran actuación que habían hecho esa noche, salieron del escenario, sintiendo que por fin su vida les volvía a pertenecer.

Lo que sucedió después.

Margarethe fue arrestada en la frontera que separaba Italia de Francia. Junto con Paulo fue condenada a muerte por incumplir las leyes e intentar hacerse con el máximo poder.

Giovanni y Farinelli, tras la actuación, siguieron caminos distintos y no se volvieron a ver.

Farinelli se casó con una joven heredera y convirtió en el castrati personal de la Corte Francesa,  donde vivieron durante muchos años hasta que se dieron cuenta de que sus vidas estaban llegando a su fin y  volvieron a Italia donde pasaron el resto de sus días en una gran villa a las afueras de la capital. Carlo Broschi se quedó con el pseudónimo que le puso Paulo como recuerdo de una de las etapas más difíciles de su vida.

Giovanni poco después de la gran noche tuvo un encuentro con Nicolo Bussoti. Tras una larga conversación Giovanni le entregó “El Violín Rojo” a su verdadero dueño, pero no dejó de tocar. Tuvo mucho éxito en Inglaterra y murió por culpa de una enfermedad años después de haber formado una familia.
Aunque estos músicos no se volvieron a ver, los recuerdos de esa noche perduraron en sus cabezas hasta que sus vidas llegaron al final de su camino, la muerte.







Espero que os halla gustado esta pequeña historia que escribí para un concurso con mi prima. No ganamos porque nos pasamos de la extensión pero lo presentamos a otro y ¡¡¡GANÓ!!!

8 comentarios:

Asfare dijo...

Buenas, he estado leyendo tu blog y tienes ciertamente madera para continuar adelante, te escribo no solo para admirar tu buena disposición y blog que, aunque en mi opinión algo cargado, realmente único y especial.

Te ofrezco pasarte por el mío no solo a observar o comentar, si no, llegado el momento publicar.

http://www.facebook.com/LaHoraCapicua

http://lahoracapicua.site11.com

Un lugar donde escribir para describir, soñar, narrar y opinar.

May R Ayamonte dijo...

ENHORABUENA!!!!!!!!
Me gusto mucho!!
Un beso ♥
May R Ayamonte

Picassa dijo...

Muchisimas gracias May¡¡ ^^ Me alegra que tengas tiempo para pasarte por mi blog y leer alguna de las entradas ^^ gracias wapa¡¡¡
Bss

Picassa dijo...

Muchas gracias por comentar y leer ^^ y sobretodo por darme tu opinión¡¡¡ Me pasaré por tu blog con mucho gusto. BSS ^^

May R Ayamonte dijo...

Hola cielo! Me preguntaste por mi novela. Bien, la puedes comprar por internet que es fiable, pero si no os fiais, en cualquier librería la puedes pedir y te la traen :)
Un beso

Picassa dijo...

Vale ^^ muchas gracias May¡¡¡
Bss

Víctor Just dijo...

Esa foto es de un famoso castrati, Farinelli. Por cierto, me encanta tu blog, sigue así y llegarás muy lejos ;)

Picassa dijo...

Jaja ya lo sé ^^ esta pequeña historia trata sobre él ^^ Muchísimas gracias p el cumplido !!! :) Y sobre todo p pasarte p mi blog ^^ Bss